Llueven cuerpos,
no pueden detenerlos.
A veces la tormenta de plomo
se escucha desde mi cama,
y en ocasiones creo ser testigo
del último grito de las lluvias.
Acá no sobrevivo
solo existo sin decir palabras,
abrir la boca es escoger un costal
o en buenos tiempos una sábana .
Llueven cuerpos en el periódico
y en la cuadra de mi barrio,
desbordan cada municipio
ya no hay tierra a salvo,
almorzamos con ellos en las pantallas
incluso habitan memes,
si, son tan cotidianos que los volvemos
risa
pero siguen siendo llanto,
ya no les bastan los 112,090 km²
como cementerio para guardarse a salvo,
su lluvia pasa por Centroamérica,
si, la región de cuerpos históricamente mutilados.
Los cuerpos no descansan
están acá mientras escribo,
es una lluvia que no para;
tienen dolor y miedo
quiero gritarlo
pero las letras son susurros
Los cuerpos caen a mi boca y gritan:
¡Honduras es un territorio desangrado!
Hola! Me perdi en la referencia a la antigua extensión territorial de Honduras. No capte la idea del poema en esa parte pero me gusto mucho. Felicidades
ResponderEliminarHola, gracias... -si, tengo que actualizar el dato de los 112,492 km². La idea era que todo el territorio no es suficiente cementerio y por eso podemos observar lo mismo en los países vecinos. (gracias por las observaciones, da ideas para trabajarle)
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