Vivo en un país
donde la gente no sólo
no aprendió a volar
simplemente
no saben caminar
están quietos
inmóviles
vacíos.
No disfrutan
despegar del asfalto
de la ciudad
salir
al patio de madrugada
con los pies descalzos
escuchar a sui generis
fumarse las tristezas
perderse entre estrellas
y pensamientos
enterrar fantasmas
en tumbas
selladas
mirar la luna
e invocar gatos.
suspirar
ante la necesidad
de perderse
de si mismos
reconocerse
inertes
y aprender
a construir alas de cartón.
Me vuelvo
inerte,
inmóvil,
vacía,
quieta,
terrestre,
calzada,
incapaz de soñar
con alas decartón y vuelos al sol.
Me convierto en patriota de mi patria de extranjeros e imbéciles.
Niego la tierra
el asfalto
y me reconstruyo
no voy a quedarme
quieta.
No voy a convertirme
en mis miedos.
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