Mi garganta se desgarra
hasta la punta de mis dedos
donde las palabras tiemblan
sin marcar tu piel,
tengo miles de letras ahogándome
desde los dedos
pero no puedo escribir,
tengo miedo de llamarte con poemas
y que no vengas,
estos ojos incapaces de nombrarte
y traer a mis dedos cada poro de vos;
entonces escribo
y te llamo,
escribo
ahogándome,
escribo
aunque no vengas.
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