viernes, 23 de noviembre de 2018

Lluvia


Llueven cuerpos,
no pueden detenerlos.

A veces la tormenta de plomo
se escucha desde mi cama,
y en ocasiones creo ser testigo
del último grito de las lluvias.

Acá no sobrevivo
solo existo sin decir palabras,
abrir la boca es escoger un costal
o en buenos tiempos una sábana .

Llueven cuerpos en el periódico
y en la cuadra de mi barrio,
desbordan cada municipio
ya no hay tierra a salvo,
almorzamos con ellos en las pantallas
incluso habitan memes,
si, son tan cotidianos que los volvemos risa
pero siguen siendo llanto,
ya no les bastan los 112,090 km²
como cementerio para guardarse a salvo,
su lluvia pasa por Centroamérica,
si, la región de cuerpos históricamente mutilados.

Los cuerpos no descansan
están acá mientras escribo,
es una lluvia que no para;
tienen dolor y miedo
quiero gritarlo
pero las letras son susurros
Los cuerpos caen a mi boca y gritan:
¡Honduras es un territorio desangrado!