De nuevo los cuerpos,
esperanza contra el odio,
deambulando incrédulos
entre las calles con humo.
Antes del estallido
es la alegría del reencuentro,
abrazos ante la incertidumbre alimentada por la injusticia.
El fascismo, enemigo de la humanidad,
da órdenes desde los curules.
La goma de odio
queda en los ojos
mientras la sangre corre por todo el continente.
Siempre la misma orden,
aniquilar.
Las balas de goma
ya conocen el camino.
Las noticias enviadas por los dinosaurios
son la misma historia
en las mismas páginas y pantallas,
con las voces conocidas
ante oídos llenos de odio y ojos cerrados sin goma.
Otra vez
la indignación camino al fuego.
Otra vez
pondremos el corazón.
Otra vez
hasta que ninguna pupila
se apague en la rabia
y no encuentre justicia.
Sí, otra vez
resistimos.